Muchas veces, cuando se defiende a lxs propietarixs de regulaciones estatales, se olvida que estamos hablando de personas privilegiadas en contraste con personas al borde de estar en situación de calle.
Si eres propietarix, no estás alquilando. Ya tienes un derecho fundamental cubierto, el derecho a la vivienda. Se busca ganar dinero sin trabajar.
Si eres inquilinx, tu derecho fundamental a la vivienda no está asegurado. Se busca trabajar para no quedar en la calle.
Es muy clara la desigualdad que existe.
Lxs propietarixs, muy lejos de ser las víctimas, toman actitudes completamente egoístas e inconscientes del estatus de la otra persona.
-Ponen restricciones respecto a quiénes pueden convivir en su edificio. Restringe el acceso a mascotas (vínculos familiares no humanos), bebés y niñxs, como si fueran descartables. Cuando estamos hablando de una familia que necesita techo, no está alquilando por diversión. Sin mencionar cuando discriminan a la persona por su orientación sexual, identidad de género, expresión de género, raza, etnia, etc. Como si se les estuviera negando algo que no necesitan para vivir. No se deberían permitir este tipo de restricciones únicamente porque es una propiedad privada. Nada que sea privado debería ir en contra de los derechos humanos fundamentales. Lo privado no está exento de reglas. Ya que lo público como lo privado están en convivencia, son parte de un contrato social.
-Sus restricciones se basan en un supuesto cuidado del edificio cuando la realidad es que, en la enorme mayoría de los casos, lxs propietarixs no se encargan de arreglar y hacer mantenimiento de su propiedad. Las casas se deterioran gradualmente mientras lxs inquilinxs continúan viviendo adentro en condiciones cada vez más insalubres. Siguen aumentando el alquiler a pesar de no cumplir con su responsabilidad, como propietarixs, de alquilar una casa en buenas condiciones. No les importa realmente encargarse porque ellxs ya tienen un techo. Argumentan que no tienen dinero para los arreglos y se lavan las manos de sus responsabilidades. Si no puedes garantizar una casa en las condiciones mínimas de dignidad y calidad de vida, entonces no la deberías poner en alquiler. De la misma forma que no deberías tener empleadxs si no les puedes garantizar un sueldo mínimo. Siendo más radicales, no deberías tener una propiedad si no la vas a cuidar para su alquiler o venta, o no la vas a usar.
-Te echan cuando quieren sin encargarse de que puedas pagarte una mudanza o asegurando que puedas alojarte cerca para poder mantener tus planes de vida lo más estables posibles. Me refiero a, por ejemplo, no tener que cambiar de trabajo o escuela debido a la mudanza. Hay leyes para que estos cambios sean lo más amigable posible con lxs inquilinxs que se ven forzados a irse. Sin regulaciones, este cambio puede provocar fuertes crisis económicas y psico-emocionales en quienes alquilaban.
Por todo esto, no puede tratarse a lxs propietarixs de casas o departamentos, como si se tratara de ser propietarixs de un libro, juguetes o muebles. Hay muchos derechos en juego, cada propietarix tiene responsabilidades distintas según aquello de lo que es propietarix.
En el caso de un hogar, están en juego de forma más o menos directa...: el derecho a la vivienda, el derecho a tener acceso al agua y alimentos, derecho a la vida y calidad de vida, derecho a la salud, al estudio, al trabajo, a formar una familia, etc.
Por esto, defender los derechos de lxs inquilinxs no es un capricho. Lxs propietarixs no son víctimas, son personas con responsabilidades bien definidas.
Elena Nolusse.

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